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Hoteles sugeridos
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Ciudad Única
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Ciudad con una Identidad Definida
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Una urbe estructurada desde siempre a partir de dos calles que discurren paralelas, pero a veces de espaldas. Una, el eje Este/Oeste el que va de la Catedral a la Plaza de la Marina, por la Rúa de los Francos y Santa Clara y que contiene muchas de sus piezas más valiosas. Y la otra, el Duero, que se reivindica también como rúa principal a partir del deseo que Zamora tiene de convertirse en Zamora ciudad fluvial del S. XXI.
Ciudad con una identidad definida que llega desde la historia y la leyenda, pero que es también contemporánea y se construye día a día, y cuyo momento álgido tiene que ver quizás con el ritual que entre ella y su gente sella cada año la Semana Santa de Zamora.
Es dueña de un tiempo propio. Ni lento, ni rápido, sino distinto. Un tiempo amable y revelador, que facilita la contemplación y el descubrimiento, algo que no puede explicarse, porque hay que vivirlo. A veces gris, por el granito de su piedra, pero con una luz y una claridad que no sólo viene del cielo, sino que surge también de su río y que le otorga ese aire misterioso y brillante a esta única Zamora.
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Iglesias y Edificios Civiles
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Zamora es la Ciudad-Museo del Románico. El casco antiguo alberga una veintena de iglesias de este estilo arquitectónico, de las que aproximadamente la mitad conservan su estructura primitiva casi íntegramente. La Catedral de Zamora es el más representativo de los monumentos zamoranos, que data del siglo XII. Su elemento constructivo más destacado es la cúpula o cimborrio colocado sobre el crucero, que constituye a la vez un elemento arquitectónico y decorativo de singular belleza y originalidad, que conjuga el gusto oriental con la sobriedad ornamental. La fachada sur, con la denominada “Puerta del Obispo” constituye una de las muestras más bellas de decoración románica. En su interior conserva muestras de arte muy dispares, entre las que cabe destacar un repertorio de obras realizadas en los siglos XV y XVI, con la rejería de la capilla mayor y el coro, la sillería de este último, las puertas del claustro, coro y sacristía, el retablo de la Capilla del Cardenal, la talla del Cristo de las Injurias, a las que hay que añadir la custodia de plata y la valiosa colección de tapices flamencos que guarda el Museo Catedralicio de Zamora.
Junto a La Catedral, debajo mismo de las peñas en las que ésta se asienta, se levanta la Iglesia de San Claudio de Olivares, también del siglo XII. Es de planta sencilla y lo más destacable de su conjunto es la rica decoración que cubre el interior de su cabecera y la portada, en cuyas arquivoltas se representa el calendario agrícola, a través de las faenas propias de cada mes. Cerca también a la de San Claudio, se encuentra la pequeña Ermita de Santiago el Viejo, o “Santiago de los Caballeros”, porque se dice que aquí fue armado caballero el Cid Campeador. Y el suburbio cercano del Espíritu Santo conserva bajo esta misma advocación una iglesia cuya fundación se remonta al siglo XIII.

En el casco medieval de Zamora, situados a uno y otro lado del eje que entonces dividía la ciudad —la actual Rúa— se localiza la parte sustancial del conjunto histórico-artístico. Inmediatamente cercana a La Catedral está la Iglesia de San Isidoro, y al lado de la vieja muralla y junto a una de sus puertas se enclava la Iglesia de San Pedro y San Ildefonso, que fue el más grande y mejor de los templos zamoranos después de la catedral. Es algo posterior a ésta, pero su aspecto general no se corresponde con su primitivo estilo románico, ya que sucesivas reformas rehicieron su torre y fachadas norte y oeste.
Hacia la mitad de la Rúa, en su misma alineación está la Iglesia de la Magdalena que mira al convento de las Franciscanas Descalzas del Corpus Christi, al otro lado de la calle. La Magdalena es iglesia del último tercio del siglo XII, en la que destacan fundamentalmente el ábside y la portada sur, considerada como una de las de más rica ornamentación de todo el románico de Zamora.
Santa María la Nueva también se construyó junto a la muralla, pero en su lienzo norte. Su nombre indica que fue reconstruida tras el legendario “motín de la trucha”, revuelta antinobiliaria de la ciudad ocurrida en el siglo XI y de cuya época se conserva el ábside como elemento más significativo. En un radio de pocos metros, próximos a esta iglesia, se localizan dos edificios civiles y otras dos iglesias: el antiguo Hospital de la Encarnación, del siglo XVII y actual sede de la Diputación Provincial, y la casa-palacio de los Condes de Alba y Aliste, transformado hoy en Parador Nacional. Frente al ángulo sur de este edificio y junto a la Casa de la Cultura está la Iglesia de la Concepción, edificada también a comienzos del siglo XVII; y más adelante, sobre el tajo de peñas en el que se asienta la muralla, está la Iglesia de San Cipriano, posiblemente construida a finales del siglo XI, aunque reedificada un siglo más tarde.
Muy cerca de Zamora, en lo que fue una puebla medieval, y conocido todavía hoy como Barrios Bajos, se asientan otra serie de edificios de indudable interés arquitectónico, como las iglesias de La Horta, San Leonardo, Santa Lucía, Santo Tomé y el Palacio del Cordón, actual sede del Museo Provincial. Desde aquí y por la singular calle de Balborraz se accede hasta la Plaza Mayor, en la que se asienta la Iglesia de San Juan de Puerta Nueva, construida a mediados del siglo XII y hoy totalmente restaurada. Frente a ella está el edificio del Ayuntamiento Viejo de Zamora, mandado edificar a finales del siglo XV por los Reyes Católicos. También en las inmediaciones de la Plaza Mayor está la Iglesia de San Vicente, del mismo estilo románico, aunque sustancialmente reformada; lo mismo que la Iglesia de San Esteban, en la plaza del mismo nombre y que es la más alejada del conjunto monumental de Zamora.
En este recinto del ensanche, conocido como el burgo, se construyeron también varias iglesias y edificios singulares, aunque no todos se conservan. Destacan sin embargo la Iglesia de Santiago del Burgo que es, además, una de las que mejor conserva su traza románica, y el Palacio de los Momos, que data del siglo XVI y es hoy sede de la Audiencia Provincial.
Otros monumentos a destacar:
Convento del Tránsito: Fundado en el siglo XVI. Se trata de un edificio sobrio y de humilde portada clásica. En su interior se encuentra la imagen de la Virgen del Tránsito, patrona de gran devoción en Zamora.
Ruinas del Convento de San Francisco: Construido en el siglo XIV, con el abandono tras la desamortización, llega hasta hoy las ruinas actuales que conservan los dos primeros cuerpos de la cabecera y la puerta norte.

Murallas: Zamora tuvo siempre el título de “La Bien Cercada” y aún conserva parte de los tres recintos amurallados que defendieron a la ciudad durante los siglos XI, XII y XIII.
Portillo de la Traición: Un simple arco de medio punto, pero cargado de historia. Cuentan que por él entró Bellido Dolfos, perseguido por el Cid, tras haber dado muerte al rey Sancho.
Puerta de Doña Urraca: Llamada así por considerarse cercano a ella el palacio donde residía la reina. Data del siglo XII y conserva dos cubos sobre los que se abre un arco de medio punto.
Castillo de Zamora: Habilitado actualmente para fines docentes, conserva el foso, la puerta de acceso y la torre del homenaje de forma pentagonal.
Puente de Piedra: Tiene 16 arcos, su construcción data del siglo XII, no obstante, ha sufrido abundantes reparaciones debido a los desperfectos causados por las crecidas del Duero.
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